Los niños no desarrollan habilidades al mismo ritmo ni al mismo tiempo. Sin embargo, la mayoría de los padres se preocupan cuando sus hijos no alcanzan los hitos del desarrollo. Si su hijo presenta alguno de estos problemas de desarrollo, podría ser el momento de consultar a un pediatra en Stone Oak:
1. Retrasos sociales, emocionales y conductuales
Los niños con retrasos en el desarrollo, incluyendo trastornos neuroconductuales como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista, tienden a presentar retrasos emocionales, conductuales o sociales. Reaccionan a su entorno o procesan la información de forma diferente a los niños de su edad, debido a las diferencias en el desarrollo cerebral. Estos retrasos afectan la capacidad del niño para comunicarse, interactuar y aprender con los demás. Las dificultades sociales y emocionales son características comunes de los retrasos en el desarrollo. Los niños pueden tener dificultades para iniciar o mantener la comunicación con los demás o para comprender las señales sociales. Asimismo, pueden experimentar dificultades para gestionar la frustración o adaptarse al cambio. Cuando su entorno es social o emocionalmente exigente, estos niños pueden presentar rabietas tardías y tardar más que otros niños en calmarse. Esta conducta puede indicar que el niño necesita más ayuda, modificando su entorno o sus habilidades de aprendizaje para adaptarse a sus dificultades socioemocionales.
2. Retraso cognitivo
Los retrasos cognitivos tienden a influir en el funcionamiento intelectual del niño, interfiriendo con la atención plena y causando dificultades de aprendizaje que se agudizan al empezar la escuela. A los niños con retraso cognitivo les resulta difícil comunicarse y jugar con otros niños de su edad. Estos retrasos suelen ocurrir cuando un niño sufre una lesión cerebral causada por una infección, como meningitis, trastornos convulsivos, trastornos cromosómicos y el síndrome del bebé sacudido. Los pediatras con experiencia suelen poder deducir la causa exacta del tipo de retraso cognitivo que su hijo pueda estar experimentando.
3. Retraso motor
Cuando un niño experimenta un retraso en las habilidades motoras, esto suele afectar su capacidad para coordinar los grupos musculares grandes de los brazos y las piernas, y los músculos más pequeños de las manos y los pies. El retraso motor grueso en los bebés suele notarse cuando tienen dificultad para darse la vuelta o gatear. Al mismo tiempo, los niños mayores pueden tener dificultad para subir escaleras o mostrar un comportamiento torpe. La motricidad fina requiere coordinación ojo-mano. Cuando hay un retraso en estas habilidades, el niño no puede usar las manos y los dedos para sostener objetos pequeños y realizar tareas sencillas, como cepillarse los dientes o atarse los cordones de los zapatos. Algunos retrasos motores suelen deberse a afecciones genéticas como la acondroplasia, que provoca el acortamiento de las extremidades, y la parálisis cerebral o la distrofia muscular, que afectan los músculos. También pueden deberse a problemas estructurales, como una discrepancia en la longitud de las extremidades. Los retrasos en el desarrollo no deben ignorarse, ya que pueden persistir en la vida adulta de su hijo si no se tratan a tiempo. Si reside en San Antonio, Texas, A Thru Z Pediatrics ofrece servicios de pediatría en San Antonio en nuestras instalaciones de Stone Oak y Medical Center. ¡Llámenos y programaremos una cita para su recién nacido de inmediato!





