En cuanto a la atención médica preventiva, Estados Unidos aún está muy por detrás de muchos otros países. Millones de niños y bebés carecen de atención preventiva básica. Solo el 14% de los niños recibe atención dental preventiva, mientras que solo el 21% se somete a evaluaciones del desarrollo anualmente.
Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., los padres deben programar seis citas para sus hijos antes de que cumplan un año. Esto se conoce como una visita de “control del bebé sano”. Esta visita no es la misma que se programa para una enfermedad. En esta visita, el médico se asegura de que su hijo esté sano y se desarrolle con normalidad. Analicemos algunas de las preocupaciones comunes que pueden abordarse si los padres prestan la debida atención a la atención médica preventiva:
Problemas de visión
Como padre, debe saber que necesita revisar la vista de su hijo incluso si no muestra signos visibles de visión débil. Lo ideal es que su hijo se haga la primera revisión de la vista entre los tres y los cinco años. Además de la visión débil, el médico buscará signos de dos problemas principales:
1. Ojo vago: Esta afección también se conoce como ambliopía y suele desarrollarse durante la infancia o la niñez temprana. El ojo vago causa visión borrosa que no se puede corregir con lentes de contacto o gafas graduadas.
2. Estrabismo: El término médico para esta afección es estrabismo. Los niños que la padecen tienen dificultad para mantener la alineación de ambos ojos.
Según la Asociación Americana de Optometría, ambas afecciones son completamente tratables si se detectan a una edad temprana.
Vacunas
Cuando lleve a su hijo a su primera consulta de salud preventiva, el médico le indicará un calendario de vacunación. Estas vacunas deben administrarse en el momento adecuado para protegerlo de diversas enfermedades. Los recién nacidos heredan anticuerpos de sus madres durante el período de gestación. Sin embargo, durante el primer año de vida, esta inmunidad se pierde y solo se puede recuperar mediante la vacunación. La vacunación preventiva no solo ayuda a mantener a su hijo seguro, sino que también evita el costo de la hospitalización y los medicamentos. Hasta que el niño cumpla dos meses, los CDC recomiendan vacunarlo contra la hepatitis B, la polio, la vacuna neumocócica (PCV), el rotavirus (RV) y la Haemophilus influenzae tipo b (Hib). El niño debe recibir otra dosis después de los 4 y los 6 meses. Después de los 6 meses, comienza la vacunación preventiva contra la gripe, que debe administrarse una vez al año. Una vez que el niño cumpla un año, el médico recomendará vacunarse contra la hepatitis A, la varicela, el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR).
Evaluaciones del comportamiento
Estas evaluaciones son importantes si su hijo se comporta de una manera que podría ser preocupante. No existe una única prueba de evaluación del comportamiento ni una respuesta simple. El médico de su hijo realizará múltiples pruebas y evaluaciones para conocer mejor las causas subyacentes. Estas suelen ser retrasos en el desarrollo, TDAH o problemas de salud mental. Una de las escalas de evaluación conductual más utilizadas es la Escala de Conducta Adaptativa de Vineland. Esta prueba ayuda al médico a comprender cómo difieren las capacidades físicas y cognitivas del niño en comparación con sus compañeros. Otra prueba, llamada Lista de Comportamiento Infantil de Achenbach, también evalúa el rendimiento social y académico del niño. Estas pruebas no son lo mismo que un diagnóstico. No es necesario llevar a su hijo a un especialista en conducta solo si lo considera necesario. Son más bien medidas preventivas que identifican sus fortalezas y debilidades. Esta información ayuda a padres y maestros a comprender y tratar mejor al niño. Pediatría A-Z actualmente ofrece servicios de atención primaria pediátrica preventiva en tres ubicaciones: Stone Oak, San Antonio y Medical Center. Consulte nuestros servicios aquí.





