Los padres dedican parte de su tiempo a preocuparse por sus hijos. Sobre todo, los padres primerizos. Cuando tu amigo presume de que su hijo de 10 meses camina con paso firme, mientras que tu hijo de 12 meses gatea, es inevitable preguntarse si algo no va bien con el desarrollo de tu hijo. Los niños son diferentes y se desarrollan a su propio ritmo. Sin embargo, existen hitos basales importantes dentro de un rango de edad determinado. Por ejemplo, un niño de 1 año que no gatea o uno de 4 años que aún no habla deben recibir una evaluación exhaustiva. Es necesario reconocer los síntomas de tu hijo a tiempo. Sigue leyendo para comprender los fundamentos de la identificación del retraso del desarrollo.
Diferencia entre retraso del desarrollo y discapacidad
Aunque estos términos se suelen usar indistintamente, existe una clara diferencia entre ellos. Las discapacidades suelen aparecer durante la infancia y persistir hasta bien entrada la edad adulta. Tu hijo puede superar algunos aspectos de estos trastornos neurológicos, pero los desafíos clave persisten. Con un retraso en el desarrollo, la intervención temprana suele ayudar a alcanzar los hitos del desarrollo. Con el tiempo, su hijo podrá lograr las mismas cosas que sus compañeros sin repercusiones futuras.
Retraso cognitivo
Los retrasos en la función cognitiva pueden afectar la conciencia y la capacidad de aprendizaje del niño. Esta disminución del funcionamiento intelectual se hace evidente después de que el niño comienza la escolarización y tiene dificultades para jugar y comunicarse con otros niños. Las razones de este retraso pueden variar desde lesiones cerebrales hasta trastornos cromosómicos como el síndrome de Down. Sin embargo, por lo general, es difícil encontrar un indicador claro de la razón de este retraso.
Retraso del habla
Existen dos tipos de retraso del habla: receptivo y expresivo. Un niño con trastornos receptivos puede tener dificultades para comprender conceptos o palabras. Puede tener dificultad para señalar formas, colores o partes del cuerpo. Un niño con trastornos expresivos puede tener dificultades para formar oraciones complejas y tener un vocabulario reducido. Estos retrasos pueden deberse a problemas fisiológicos, como daño cerebral o pérdida auditiva. Los factores genéticos también pueden influir.
Retraso en las habilidades motoras
La capacidad de los niños para coordinar grupos musculares pequeños o grandes puede verse afectada negativamente si no han desarrollado las habilidades motoras adecuadas. Esto puede ser tan leve como parecer torpe o tan grave como no poder cepillarse los dientes. Algunos retrasos de este tipo pueden deberse a afecciones genéticas como la acondroplasia o a problemas estructurales que causan longitudes desiguales en las extremidades.
Retraso socioemocional
Los niños con retraso en el desarrollo suelen sufrir retrasos socioemocionales. Pueden tener dificultad para iniciar una conversación o comprender las señales sociales. Pueden tener rabietas prolongadas y reaccionar con mayor intensidad que otros niños a los cambios.
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La intervención temprana puede marcar una gran diferencia para los niños que experimentan estos retrasos. Según las recomendaciones pediátricas, los niños deben someterse a una evaluación integral a los 9, 18 y 30 meses, o cuando un cuidador detecte un problema. A Thru Z Pediatrics es un centro médico pediátrico confiable con médicos de atención primaria de renombre. Nuestra clínica médica ofrece tratamientos holísticos de cuidado infantil, visitas de rutina, servicios de Medicaid Schertz y pruebas de TDAH para niños. Llame a su clínica más cercana si tiene alguna pregunta o sospecha que hay algún problema con el desarrollo de su hijo. Obtenga más información sobre la mejor Clínica Pediátrica de Live Oak aquí.





