Los CDC estiman que hay más de 3 millones de nacimientos vivos al año en EE. UU., lo que significa que cientos de miles, si no millones, de mujeres en todo el país están embarazadas, acaban de dar a luz o están cerca de la fecha prevista del parto. Como si el estrés y la ansiedad del parto no fueran suficientes, a esto se suma el pánico añadido provocado por la pandemia de COVID-19, que sin duda estresa a las futuras madres. Pero si bien hay mucha ansiedad, también hay mucha especulación. Estos son algunos de los datos que sabemos hasta ahora:
1. Las mujeres embarazadas no son más susceptibles al virus
Aunque aún no hay evidencia concreta que sugiera que las mujeres embarazadas sean más susceptibles o vulnerables al virus que las personas no embarazadas, es necesario tomar precauciones. Los cambios hormonales y el desarrollo corporal general pueden debilitar el sistema inmunitario y comprometer el sistema, por lo que debe asumir su vulnerabilidad.
2. Debe seguir tomando medidas para protegerse
Entre las medidas que debe tomar para proteger su salud, se encuentra el lavado de manos regular, así como el distanciamiento social. Evite tocarse los ojos o la boca y manténgase a salvo de factores ambientales que podrían afectar su salud respiratoria. Esto también puede implicar la dolorosa posibilidad de dar a luz sola, sin su pareja. Es difícil, pero podría ser lo mejor para su hijo y para usted misma, ya que cualquier riesgo podría multiplicarse en circunstancias tan delicadas. Si nota algún síntoma, especialmente los más graves, como dificultad para respirar o fiebre alta, contacte a su ginecólogo/a inmediatamente.
3. No es necesario hacerse una prueba preventiva
Sin embargo, si no presenta síntomas, no es necesario hacerse una prueba. No solo es innecesaria, sino también un desperdicio, dada la cantidad limitada de kits de prueba disponibles y el creciente número de casos en Estados Unidos y el mundo. Tomar precauciones de seguridad inadecuadas durante el proceso de prueba también podría exponerla al virus, por lo que es mejor quedarse en casa. Sin embargo, se debe dar prioridad a las mujeres embarazadas que presenten síntomas de COVID-19 en lo que respecta a las pruebas.
4. La transmisión del virus durante el embarazo es improbable
Reiteramos que no se ha realizado suficiente investigación al respecto, pero la transmisión del virus de madre a hijo durante el embarazo no es una posibilidad probable. Aún no se han descubierto rastros del virus en la leche materna ni en el líquido amniótico. No hay de qué preocuparse en esta etapa; sin embargo, después del nacimiento del bebé, la transmisión de persona a persona se convierte en una posibilidad.
5. Los métodos de parto no deben modificarse sin intervención médica
Incluso con un caso confirmado de COVID-19, no es necesario cambiar a métodos de parto por cesárea. Debe prepararse para lo que su médico le haya sugerido y forme parte de su plan de parto. A menos que surja otra emergencia médica, no es necesaria una cesárea.
6. Puedes amamantar a tu bebé de forma segura incluso después de contraer el virus.
La lactancia materna es fundamental para las madres que deciden hacerlo. Si te preocupa exponer a tu bebé al virus, existen maneras de hacerlo de forma segura. De hecho, el calostro que recibe tu bebé reforzará su inmunidad, y el contacto cercano también es beneficioso para su salud. Existen medidas de seguridad como usar mascarilla, lavarse las manos o usar guantes, y buscar ayuda para garantizar la seguridad de tu recién nacido. Puedes contactarnos para obtener más información. Vivimos tiempos difíciles, ¡pero no te preocupes! Nuestro centro médico pediátrico en Stone Oak te ayudará a cuidar de tu bebé a través de nuestros servicios. ¡Contacta hoy mismo con nuestros pediatras para bebés y recién nacidos! Por el momento, también ofrecemos servicios de telemedicina para ayudarte a mantener la distancia social fácilmente. Obtén más información sobre nuestro centro médico pediátrico en San Antonio.





